La ética de las organizaciones sanitarias

La evolución de la tecnología médica y la creciente complejidad de las instituciones conllevan a prestaciones cada vez más complejas y de elevado coste, que nos dirigen hacia la medicina gestionada  (managed care), es decir, el “condicionamiento explícito de las decisiones clínicas por factores económicos”según Ibern y Meneu [1].

El papel de la ética confuciana en el gran progreso industrial y económico repercute en la aceptación de la importancia de los valores en la actuación de empresas y administración. Los valores capitalistas que incluyen la moralidad en el negocio, la credibilidad y la satisfacción por la calidad, se hacen imprescindibles para el buen funcionamiento del sistema y evitar así que la aplicación coactiva de las leyes se haga perentoria.

La actividad empresarial está dirigida a satisfacer las necesidades de un potencial cliente dentro de un consumo y buen uso de los recursos disponibles, con lo cual existe una dimensión económica y otra ética que han de tener en cuenta las responsabilidades morales y sociales, el análisis de los intereses, derechos y valores de los afectados (stakeholders), y ser visionarias en la  persecución de la excelencia como comentan los autores Collins y Porras [2].

En el año 1995, la Joint Commission for Acceditation of Healthcare Organizations (JCAHO), entidad acredidatora más importante de sistemas sanitarios de EEUU, incluyó en su manual de acreditación un capítulo sobre los “Derechos de los pacientes y ética de la organización.” [3] Hecho que dio lugar a una eclosión de la reflexión sobre lo que debe ser la ética de las organizaciones sanitarias.

Conceptos fundamentales de la ética de las organizaciones sanitarias

Según el paradigma del corte sistémico, el ser humano forma parte de un entramado natural y social progresivamente complejo e integrador: un sistema de sistemas ideado por Potter [4]

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Teniendo en cuenta el contexto holístico del paciente en el sistema de sistemas, los contenidos fundamentales de la ética de las organizaciones sanitarias deberían ser según Pablo Simón [5]:

  • Bioética clínica: repercusiones éticas de la tecnología médica en las relaciones sanitarias entre pacientes y profesionales ( Consentimiento informado, terapias de soporte vital, incapacidades, discapacidades, testamento vital, confidencialidad, privacidad, secreto profesional, creencias religiosas, medidas de contención, malos tratos, relaciones con farmacéuticas…)
  • Ética empresarial: fuentes de financiación, acceso a prestaciones, recursos, stakeholders.
  • Valor, misión y visión de la institución: la definición de la ética organizacional y de las líneas de trabajo hacia la máxima calidad.
  • Construcción de una dimensión educativa de todos los empleados hacia un clima ético adecuado.

Los distintos comités de ética que pueden existir en el seno del hospital son la primera herramienta a utilizar para mejorar la calidad de la asistencia prestada: Comités Éticos de Investigación Clínica (constituidos por exigencia legal y su funcionamiento está regulado en la Ley 25/1990, de 20 de diciembre del Medicamento (derogada), Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios y el Real Decreto 561/1993, de 16 de abril por el que se establecen los requisitos para la realización de ensayos clínicos con medicamentos) y los Comités Éticos Asistenciales (regidos en el Insalud según la Circular núm. 3/95 y en Cataluña según Orden del Departament de Sanitat i Seguretat Social de la Generalitat de Catalunya, DOGC N. 1836, del 14 de diciembre de 1993, de acreditación de comités de ética asistencial) cuya constitución no es obligatoria.

La viabilidad de una organización sanitaria ha de centrarse en la práctica de una medicina excelente abordable desde la ética de los negocios (business ethics) junto a los códigos deontológicos de sus profesionales para no distorsionar el mercado de servicios médicos, provisión y financiación de atención médica y evaluación de costes empresariales apoyado por el GDR (Grupos Relacionados por Diagnóstico), conservando la perspectiva clínica, profesional y empresarial para promover la no maleficencia, la beneficencia y la autonomía del paciente.


[1] Ibern Regás P, Meneu de Guillerna R. Managed care y gestión de la utilización. En: Del Llano Señarís J, Ortún Rubio V, Martín Moreno JM, Millán Núñez-Cortés J, Gené Badia J, editores. Gestión sanitaria: innovaciones y desafíos. Barcelona: Masson, 1998; p. 219-39

[2] Collins JC, Porras JI. Built to last: succesful habits of visionary companies. New York: Harper Collins Publishers, 1994.

[3] Joint Commission for Accreditation of Healthcare Organizations. Manual de Acreditación para Hospitales 1996. Barcelona: SG Editores-Fundación Avedis Donabedian, 1995; p. 48.

[4] 0. Potter RL. From clinical ethics to organizational ethics: the second stage of the evolution of bioethics. Bioethics Forum 1996;12:3-12.

[5] Pablo Simón, La ética de las organizaciones sanitarias: el segundo estadio de desarrollo de la bioética

Licencia Creative Commons
La ética de las organizaciones sanitarias por Mª José Vidal Palomer se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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